domingo, 28 de mayo de 2023

MATERNIDADES

MATERNAR Y NO MORIR EN EL INTENTO


Autora: Elizabeth Canelas.

Sabemos que la familia como institución es una creación e imposición del capitalismo patriarcal cuya finalidad es explotar y ejercer dominio sobre el cuerpo de las mujeres a través de la asignación de los roles de género. Roles que son transgredidos por el aparato de poder cuando es necesario. Por ejemplo, en la larga historia de la minería en Bolivia, se ha excluido de manera sistemática a las mujeres de las operaciones mineras en tanto acopio directo del mineral, se ha ocupado la mano de obra femenina para tareas menores como el pallado, la argumentación central para excluir a las mujeres de esta actividad es el rol reproductivo de las mismas, en otras palabras se las cuida para que puedan procrear “hijos sanos”.



Sin embargo, estas determinaciones han sido transgredidas por los mismos que las instituyeron cuando han necesitado del trabajo femenino, como ocurrió por ejemplo en la guerra del Pacífico y la guerra del Chaco convirtiendo los roles de género en un comodín que se ajusta a las necesidades de las estructuras patriarcales. Por eso precisamente y desde siempre, las mujeres luchamos contra la imposición y uso de los roles de género, es una lucha larga con logros y retrocesos, es una lucha sin cuartel y cotidiana.



Uno de los frentes de lucha, es el relacionado a las tareas del cuidado muy vinculadas al rol de MADRE y es que aún en pleno siglo XXI las mujeres tenemos que ser madres y la maternidad tiene muchas aristas, la primera pregunta es ¿quieres ser madre? La respuesta varia obviamente desde el lugar del que se habla, por eso, mientras un grueso grupo de mujeres pueden romantizar la maternidad, otras cuestionar lo que significa y subrogar su maternidad a nanas, familia extendida o bajo custodia compartida, otras (un grupo cada vez mayor) asume el desafío de la maternidad sin romanticismos, sin subrogación, sin familia extendida y solas.



“Yo tenía que ser policía, estudiaba en el INFOCAL, pero mi hermano era violento y de borracho me ha pegado, por eso me he ido a Brasil, me he casado, pero me ha ido mal, como estaba sola todo me hacía y por eso me he venido, he salido agarrado mi maletita, con mi hijo agarrado en mi otra mano y con tres meses de embarazo, el dolor está aquí Gracias a dios no me he decepcionado, he vendido, he ido a ambular, las comerciantes son malas, mi uva todito me lo han votado, cuando mi mamá ha muerto he vuelto al reciclado, gracias al reciclado a mis hijos les he hecho conocer buen zapato, buena ropa. No me avergüenzo, mis hijos son pequeños y tengo que criar, a veces no hay mucho, pero me va bien. A mis hijos también les enseño a reciclar”



“Yo me levanto a las 4 de la mañana, “encargo con una oración” a mis hijos para que les vaya bien, luego hago teicito, no tengo pequeños, los mando a la universidad, dejo envuelto la comida, el almuerzo y la cena y me voy a vender a Puente Vela los lunes, los martes hago en mi casa una pequeña tienda, miércoles voy a Villa Remedios. Yo me vendo y he decidido salir adelante como mujer savia que soy y sacar adelante a mis 6 hijos. No tengo vergüenza, no robo, ni me prostituyo”.



“Antes era así, si estabas con un hombre tenías que aguantar, más si tienes hijos. Yo me he salido, yo misma con mi familia. El hombre es como capataz, yo me he salido, hasta las 2 de la mañana trabajando, hasta que me he enfermado”.



Estas mujeres no tienen tiempo para cuestionar su maternidad, han asumido el mandato de la crianza y el sacrificio por sobre ellas mismas, no hay romanticismo, ni amor incondicional, ellas han escapado de la violencia y se han reinventado no una sino todo el tiempo, asumen su rol con resignación y orgullo, no conocen los círculos de sanación femenina y menos los espacios de desmadre y desfogue de mujeres, su mente esta puesta en “sacar a sus hijos e hijas adelante”, que sus hijos “sean alguien”, se esfuerzan porque entren a la escuela y la universidad, se esfuerzan porque “no sean igual que ellas”.



Estas mujeres, estas madres se inventan la vida en los márgenes del sistema, sobreviven en la sombra del Estado y de las agencias de cooperación, no están en las reuniones de las tecnócratas del discurso de género y menos en el radar de las feministas de discurso. Ellas están en el día a día, esperando un futuro mejor para sus hijos e hijas y en ese sentido buscando un mejor futuro para todos y todas y es que sin proponérselo ellas buscan crear una mejor sociedad.



Hoy queremos hablar de estas maternidades, las que no buscan el agasajo sino lo hacen, las que no esperan nada de un Estado Patriarcal y Machista, sino reproducen la vida y la esperanza desde el asumir y tomar el micropoder sobre sus cuerpos y su cotidianidad y ahí no vamos a juzgar, sólo acompañar y reconocernos en ellas. Porque desde donde estamos, apostamos a construir algo mejor, aún sin saber qué significa eso exactamente.

 

Fotografía: Lenny Johana


 

 

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