Pawkar Raymi 2023
Acabamos de pasar la fiesta del Pawkar Raymi como sabemos es una fiesta que tiene que ver con la observancia de los astros: el equinoccio. Como su nombre describe un equinoccio es el momento en el que el día y la noche son iguales, desde tiempos antiguos se sabe y conoce ese momento a través de la sistemática observancia del movimiento de los astros, realizada a través de cientos de observatorios astronómicos construidos para tal fin, estos lugares de observancia y conocimiento, entrelazan tanto la rigurosidad científica como la ritualidad que acompaña el paso del tiempo y los movimientos de planetas y estrellas. Seguro para los sabios y sabias que mantenían la observancia y sistematización del saber eran días llenos de actividades y conversaciones.
Ahora, muy pocos miramos el firmamento y
pocos marcamos los tiempos y camino de los astros, a pesar de ello, aún recordamos
esos momentos y de todas maneras aún caminamos lo que este tiempo significa,
porque si bien era y es importante el día y hora concreta en la que estos
fenómenos se dan, es también importante reconocer que cada uno marca un tiempo
concreto.
Con el equinoccio iniciamos un breve tiempo de preparación del tiempo de la escasez, al menos eso pasa en los andes, es el momento del almacenamiento de comida y en algunos sitios de final de la cosecha grande, los campos se ponen en tonos amarillentos y grises y montones de haba seca, trigo seco, trojes de maíz, quinua y otros productos se preparan para ser guardados, si la cosecha ha sido buena, es un tiempo de mucho trabajo.
Recuerdo que en el Ayllu Mayor de Qaqachaka se llamaba a este momento “tiempo de carísima”, referido a la cuaresma, es la época de dátiles y trueque, como parte de la memoria ancestral se realizará lo que queda de la gran feria de trueque, la que inicia en Huari (Oruro) en esa feria de puede encontrar los jampis, las yerbas frescas que son traídas de diversos sitios, en ese sentido es un tiempo de abastecimiento de la farmacopea andina, esa feria “camina” y va pasando por Challapata, Oruro y Caracollo… en ella se puede comprar ollas y utensilios de cocina hechos en barro y madera, encuentras durazno seco, dátiles que llegan de Cochabamba, ajíes y dulces de Sucre, maní, una diversidad de tostados de maíz y también harinas molidas aún piedra, encuentras plantas de diferente tipo y chaxrañas (buenas chaxrañas) para peinar el cabello, entre otras muchas cosas. Sin duda junto a la feria del ekeko, mi feria favorita.
Es tiempo de prepararse para hacer charke, los animales aún están gordos por la hierba fresca y los cielos en mayo estarán lo suficientemente despejados para secar la carne muy rápido. Antes se trocaba, ahora se compra, pero igual es maravilloso.
Desde el 21 los días empiezan a
acortarse, el helado viento empieza a instalarse de apoco y la ropa abrigada sale
del kepi. Es un tiempo de preparar el
cuidado, un tiempo que disfruto mucho, renuevo yerbas, saco mantas, reviso la
ropa de abrigo y me invento formas de calentar la casita.
Este año, no habrán fiestas grandes, este año es tristón, los efectos del cambio climáticos se sienten con fuerza en los andes, “todo ha cambiado” se oye decir a la gente, que mira con una tristeza ancestral la falta de lluvias, que grita y reniega de impotencia contra los dioses luego que una helada quema las plantas o cuando el granizo las destruye con tanta fuerza que nada queda tras su paso, duele ver el campo seco que se agrieta… cada vez hay menos fiesta, cada vez hay más necesidad de migrar, las manos callosas no encuentran respuesta y la pena y el hambre se instala en la ciudades, ciudades que olvidan de apoco mirar las estrellas y caminar con el tiempo…
Autora: Elizabeth López Canelas.


