REFLEXIONES FINALES GESTIÓN 2023
Para finalizar la gestión 2023, hemos dedicado la última sesión a compartir nuestras reflexiones en torno al libro “El culto al agua en el Antiguo Perú” de la investigadora Rebeca Carrión Cachot. La motivación por trabajar este libro nación en octubre cuando ya se anunciada la sequía por efecto del fenómeno climático denominado “la Niña”, en ese momento sentimos colectivamente que era necesario pensar en el agua, pero también buscar los recuerdos de la relación ancestral de las comunidades humanas con el agua.
Sobre los olvidos
Cece: comienzo yo, es un libro interesante porque hace un recuento basado en varias culturas que van del Sur al Norte, que narran varios aspectos de la ritualidad y manejo del agua, sin embargo, para mi hay una ausencia y es lo aymara, no existe ninguna referencia a los señoríos aymaras que eran una población importante en ese tiempo, no me encontré en el texto. Yo recuerdo que mi papá me contaba de una laguna que había en el cerro de mi comunidad (nombre) donde incluso había peces como el lago (Copacabana) y se hacían rituales para llamar la lluvia. Por eso el clave la memoria oral, por ejemplo, estoy haciendo un trabajo sobre Kapak Huana que es la huaca antigua de Copacabana y se dice que era un ser pisiforme que miraba hacia la isla del sol, a este sitio peregrinaban para llevar agua y pedir lluvia, mi abuelo decía que venían desde Chile, los aymaras chilenos a llevar agua para sus rituales. Habían múltiples peregrinaciones por ejemplo Pukarani venían a Copacabana, subían al calvario y ahí sahumaban, al día siguiente escuchaban misa y llevaban agua a su comunidad para que llueva. Se sigue cumpliendo el mismo rito aunque no se recuerde totalmente lo que se hacía, igual se recuerda y revitaliza el “eco” de los abuelos.
Tiempos de desesperanza
Paty:
siguiendo lo que dice la Cece, yo parto desde lo espacial, es verdad que cada
país ve su entorno y sus fronteras, pero las aguas se juntan de muchos lugares
más allá de las fronteras, yo he disfrutado el libro y las famosas pacchas
(esculturas de caídas de agua), me ha llamado la atención que el interés no se
basa en ser obra hidráulica solamente, sino también en lo estético y ecológico.
Era también un estudio de la belleza las escultoras en las vasijas reflejan la
relación ritual con el agua.
Me llama la atención también las
planimetrías que demuestran la importancia de la vida, me podía imaginar la
descripción de esos detalles en tanto leía, la relación con el agua se da en
todas las culturas, por ejemplo, tengo una amiga antropóloga que trabaja en la
amazonia y ella me contaba que en las riberas de los ríos existen tallados de
serpientes y esas miden hasta dónde llega el agua con las inundaciones, es
decir todas las culturas tienen una relación importante con el agua. En el
pasado, hemos tenido la capacidad de leer los tiempos, se sabía de los
fenómenos climáticos, sobre el “niño y la niña” por ejemplo, pero hemos
olvidado todo y estamos destruyendo todo nuestro hábitat y es un camino sin
retorno, estamos yendo al fin de un ciclo muy triste y en muchos casos nos
sentimos agobiadas porque nos encontramos en soledad.
Entonces, me pregunto ¿cómo podemos a partir de nuestras pequeñas acciones no perder la esperanza? Para mí el grupo es una forma de seguir construyendo y sintiendo y podemos ayudar a recordar y eso ayuda mucho.
Extractivismo académico y pensamiento hegemónico
Sandra: Al
escucharlas me pongo a pensar en el legado que hemos heredado de lo quechua, sobre
todo de la influencia de la academia muy grande y turística sobre todo en el
Perú. Los estudios de nuestras culturas están bajo el manto de los estudios
quechuas, por eso no hay mucho de lo aymara, hay una hegemonía de lo quechua,
que también tiene sus intereses.
Al final es un sistema de saqueo y vaciamiento
porque es un tipo de conocimiento hegemónico. Hace un par de años leí un texto
de Días Medina y ahí exponía cómo se ha invisibilizado lo aymara y se consolida
la narrativa quechua sobre lo aymara y de hecho hay todavía muchas memorias de
resistencia y lucha en muchos pueblos. El otro día, encontré un libro sobre
“Cartografías Sagradas” y narra lo ocurrido en el s. XIX con los mitimaes y
como se realiza una reconfiguración de los sitios sagrados y las huacas para
pedir protección en el largo camino a las minas, creando nuevos sitios sagrados
(Ariel J. Morrone Tras los pasos del mitayo: la sacralización del espacio en
los corregimientos de Pacajes y Omasuyos (1570-1650). Yo encontré el texto en
una búsqueda de bibliografía para mi tesis, pero ahí me doy cuenta de lo grave
que es que mucha información no se socializa, hay mucho escrito en otros
idiomas, de tesis de otros países que no conocemos, eso es extractivismo
académico, eso es parte de la hegemonía de la academia.
Por ello, considero importante investigar, buscar más sobre las muchas formas de hacer rituales y no quedarnos en los relatos hegemónicos, no se tiene que generalizar y universalizar, porque todavía hay memoria viva. Mi amiga fue a Huaruchiri y vivió un ritual largo y le contaron los mitos que están en el libro y todo, la gente se vestía con abarcas y ropa antigua, pero pasada la fiesta no había nadie en el pueblo, todos se iban a la ciudad, todo es para el turismo no más y eso no está bien, si la memoria de los pueblos subsiste es porque no es una norma el cómo se hacen los rituales, es porque hay muchas maneras de hacerlos y cada una responde a su realidad y relación con el territorio.
La fuerza de lo pequeño
Aurelia,
quiero resaltar las cosas que han mencionado: las ausencias u olvidos intencionales
en relación a lo aymara por ejemplo, el sentimiento de desesperanza sobre la
destrucción de la vida, el extractivismo académico y la hegemonía de la
academia. En ese sentido considero que una clave que nos guía es precisamente
partir de lo micro y lo concreto tejiendo con lo que se ha registrado de la
memoria ancestral que queda en diversos escritos que son recogidos de los
vestigios de cerámicas, textos y otros para llenar eso vacíos generados por el
colonialismo, pero también por las políticas desarrollistas del sistema mundo
capitalista. En ese sentido, no buscamos generalizaciones, sino
particularidades que son las que nos permiten crear puentes con la memoria
larga de convivencia con la naturaleza y así dejar de pensar solamente en una
explotación de la misma.
Pero quiero terminar también con eso que
nos da vueltas hace rato en el corazón y la mente, eso de lo que de alguna
manera venimos hablando siempre, esa urgencia de no creernos cuentos de sitios
paradisiacos, ese empeño en buscar la comunidad, la colectividad. Y por ello,
agradezco este tiempo de camino, con la esperanza de seguir soñando y
construyendo.
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